¿Que es la violencia?
En términos muy simples, la violencia es todo aquello que daña a las personas. Hay una noción ingenua generalizada de que la violencia es sólo física. La violencia es percibida en su cruda expresión física, ignorando las otras formas de violencia que existen en la sociedad.
Pero también se ejerce violencia cuando se niega la libertad de las personas, sus intenciones y sus elecciones. Esto es, cuando las personas son tratadas como objetos, como cosas que no tienen ninguna intención propia, y son usadas para beneficio de otros, convirtiéndolos en instrumentos de su interés.
Existen distintas formas de violencia (física, económica, racial, religiosa, psicológica, moral, etc.), son expresiones de la negación de lo humano en el otro y en uno mismo. (Leer mas abajo "Distintas formas de violencia")
Creemos que de la situación de violencia (tanto interna como externa) se derivan muchos de los conflictos individuales y sociales
Hoy en día es más que evidente que la violencia está creciendo e invadiendo todos los órdenes de la vida personal, grupal y social.
Existen, a lo largo de la historia, referentes de la No Violencia, que han logrado torcer el rumbo "natural" de la historia a través de la metodología de la No Violencia.
La Comunidad explica que la violencia es tanto causa como consecuencia de un sistema inhumano, es la expresión de una dirección de vida contradictoria. La violencia no es natural en el hombre, sino que el ser humano puede trabajar sobre ella para superarla.
La nueva Cultura de la No-violencia
Esta nueva cultura se fundamenta en una nueva concepción del ser humano de la cual se derivan una escala de valores, una metodología de acción (la no-violencia activa) y un proyecto personal y social.
Una escala de valores cuyos 6 puntos fundamentales son:
- la ubicación del ser humano como valor y preocupación central.
- afirma la igualdad de todas las personas.
- reconoce la diversidad personal y cultural.
- auspicia toda tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de las limitaciones impuestas al pensamiento por prejuicios aceptados como verdades absolutas o inmutables.
- afirma la libertad de ideas y creencias.
- repudia toda forma de violencia, entendiendo no solamente a la violencia física como único factor, sino a la violencia económica, a la violencia racial, a la violencia religiosa, a la violencia moral y psicológica como casos cotidianos y arraigados en todas las regiones del planeta.
Una metodología de acción personal y social basada en la "no-violencia activa".
Esta metodología promueve una actitud social y personal frente a la vida, que tiene como herramientas principales de acción conjunta y conducta personal y social:
- El rechazo y vacío a las diferentes formas de discriminación y violencia.
- La no-colaboración con las prácticas violentas.
- La denuncia de todos los hechos de violencia y discriminación.
- La desobediencia civil frente a la violencia institucionalizada.
- La organización y movilización social, voluntaria y solidaria.
- El apoyo decidido a todo aquello que favorezca la no-violencia activa.
- La superación de las raíces de la violencia en uno mismo, el desarrollo de las virtudes personales y de las mejores y más profundas aspiraciones humanas.
La actitud humanista, aspecto esencial de esta nueva cultura, fuera de todo planteamiento teórico, puede ser comprendida como una “sensibilidad”, como un emplazamiento frente al mundo humano en el que se reconoce la intención y la libertad en otros, y en el que se asumen compromisos de lucha no violenta contra la discriminación y la violencia.
El principio más importante que representa a esta cultura se enuncia así: "Trata a los demás como quieres que te traten".
Esta nueva cultura será el correlato de una configuración de conciencia avanzada en la que todo tipo de violencia provoque repugnancia. La instalación de tal estructuración de conciencia no violenta en las sociedades sería una conquista cultural profunda. Esto iría más allá de las ideas o de las emociones que débilmente se manifiestan en las sociedades actuales, para comenzar a formar parte del entramado psicosomático y psicosocial del ser humano.
No-violencia y Espiritualidad
La “no-violencia” surge como necesidad espiritual, entendiendo a esta, como aquel valor que conecta la acción social y personal con las más profundas y valiosas intenciones y aspiraciones humanas.
"Espiritualidad y No-Violencia” son conceptos inseparables y cuando se los separa o se deja de lado alguno de ellos, pierden su profundo significado transformador.
Distintas formas de violencia
Cuando hablamos de violencia no nos estamos refiriendo solamente a su expresión más grosera que es la violencia física, que reconocemos en la guerra, la tortura, el atentado, el asesinato, la agresión delictiva y el castigo corporal.
También existe una violencia económica, reflejada hoy en la explotación, la desocupación, la sub-ocupación, la concentración de la riqueza y la especulación financiera.
También hay violencia cuando se discrimina a la mujer y al joven, limitando su participación social. También existe una violencia racial, conocida como discriminación, segregación y xenofobia.
También existe una violencia religiosa conocida como fanatismo o intolerancia.
La violencia crece también en las relaciones familiares, en el barrio, en la escuela, en la universidad y en el trabajo. Crece la violencia psicológica, interna y personal, reflejada en la incomunicación, el aislamiento, la resignación y el sin-sentido.
En un contexto social con estas características, los individuos y los grupos sociales sometidos en su cotidianeidad a inhumanas presiones psicológicas, de explotación, discriminación ó intolerancia, tienden a responder mecánicamente de manera violenta, aumentando un espiral de violencia en crecimiento.
También en nuestra sociedad crecen desproporcionadamente las enfermedades mentales, el suicidio, la marginación y el aislamiento, como expresiones y síntomas de una violencia y de un sufrimiento interno en el que los individuos no encuentran respuestas válidas y superadoras a sus problemas.
La violencia no sólo se ha instalado en los espacios de poder y decisión social sino también en el interior de cada individuo, en las relaciones personales y en los diversos grupos sociales (independientemente de su condición cultural ó económica).